¿Con qué redes de apoyo cuentan los hogares donde viven personas mayores, qué necesidades no están cubiertas y cuáles se encuentran más desprotegidos?
En Chile, el 2,5% de las personas mayores (cerca de 96 mil personas) vive en un hogar que no cuenta con red de apoyo, ni dentro ni fuera del hogar, y no puede recurrir a ninguna de estas situaciones, de las cuales, un hogar puede necesitar ayuda: 1) cuidado en caso de enfermedad, 2) cuidado de personas con discapacidad o dependientes, 3) acceder a un vehículo, 4) obtener un préstamo de dinero en una emergencia, 5) acceder a ayuda en trámites legales o financieros, 6) ayuda en el uso de tecnologías, 7) ayuda en reparaciones del hogar, 8) conseguir un trabajo y 9) obtener un consejo ante problemas personales.
Otro 9,0% vive en hogares que solo pueden apoyarse en sus propios integrantes. En promedio, los hogares de estas personas mayores conocen a alguien fuera del hogar para 5 de esas 9 situaciones, y los apoyos que más faltan son los de conseguir trabajo, con un 58,2%, acceder a reparaciones del hogar, con un 50,4%, acceder al cuidado de personas dependientes, con un 43,3%, y uso de tecnologías, con un 43,0%. Aún más, vivir solo, ser soltero, tener discapacidad y no tener internet se asocian con una mayor probabilidad de no tener ninguna red.
Actualmente, las redes de apoyo, es decir, los vínculos y las personas a quienes se puede recurrir cuando se necesita ayuda, son un recurso central para el bienestar en la vejez: permiten enfrentar una enfermedad, una emergencia económica o un trámite y protegen frente al aislamiento social. En ese sentido, se constituyen en un recurso fundamental para sostener la autonomía, la calidad de vida y la seguridad de las personas mayores, especialmente cuando enfrentan situaciones de dependencia o requieren cuidados.
Preguntas: ¿qué proporción de las personas mayores vive en hogares sin red de apoyo? ¿Qué tipo de ayudas carecen? ¿Qué características se asocian con la falta de red? ¿Cambia la red de apoyo según si la persona vive sola o acompañada?
Se utilizó la Encuesta CASEN 2024. En particular, su módulo de redes pregunta si el hogar conoce a alguien que pueda ayudar en nueve situaciones:
Para cada situación se responde si esa persona está fuera del hogar, dentro del hogar, en ambos, o si no se conoce a nadie.
El 88,5% de las personas mayores vive en hogares que conocen a alguien fuera del hogar, la cual, puede ayudar en al menos una situación. Un 9,0%, es decir, 346.463 personas mayores, vive en hogares que solo cuentan con sus propios integrantes, y un 2,5%, es decir, 95.667 personas mayores, vive en hogares que no cuentan con nadie que pueda ayudarlas (con un intervalo de confianza al 95% equivalente a una distancia de 87.566 y 103.768 personas). De ellas, 70.089 viven acompañadas y 25.578 viven solas. Quienes viven solos tienen más del doble de probabilidad de no tener ninguna red que quienes viven acompañados: 4,5% frente a 2,1%.
Porcentaje de personas de 60 años y más según la situación de red de su hogar. Quienes viven solos no pueden tener «red solo dentro del hogar». Fuente: CASEN 2024.
La falta de red de apoyo es más frecuente entre las personas mayores solteras, con un 3,9%, constituidas por personas separadas o divorciadas, con un 3,2%, y del primer quintil de ingresos, con un 3,2%, y menor en el quintil más alto, con un 1,6%. En cambio, depender de la ayuda de otros sí se asocia con tener red: la proporción de no tener red es menor entre las personas con dependencia funcional. Por su parte, la red de apoyo solo dentro del hogar es más común en familias extensas, con un 15,8%.
Porcentaje de personas de 60 años y más en cada situación de red, con intervalo de confianza al 95%.
Los apoyos fuera del hogar, las cuales, más carecen las personas mayores tienen relación con la ayuda para conseguir trabajo, con un 58,2%, ayuda en reparaciones, con un 50,4%, ayuda en el cuidado de personas dependientes, con un 43,3%, ayuda en el uso de tecnologías, con un 43,0%, y ayuda en términos de consejos ante problemas personales, con un 42,9%. Por el contrario, la ayuda menos necesaria tiene relación con acceder a un vehículo, con un 31,4%. Por su parte, un hogar promedio de una persona mayor conoce a alguien fuera del hogar para 5,1 de las 9 situaciones; el 19,3% para las nueve y el 11,5% para ninguna.
Se creó un «índice de red de apoyo» fuera del hogar va de 0 a 9. Un puntaje de 0 indica que el hogar no conoce a nadie fuera del hogar que pueda ayudar en ninguna de las nueve situaciones, y un puntaje de 9, que conoce a alguien para todas ellas: mientras más bajo el puntaje, más débil es la red de apoyo. Por su parte, el índice muestra puntajes más bajos en la zona norte: Arica y Parinacota, con 4,4, Antofagasta, con 4,5, Tarapacá, con 4,6, y Atacama, con 4,7. Los valores más altos se observan en Aysén, con 5,9, y en el Maule, con 5,6. La Región Metropolitana, con 5,0, está bajo el promedio nacional de 5,1.
Promedio del índice de red fuera del hogar (0 a 9) de las personas de 60 años y más, por región, con intervalo de confianza al 95%. Pasa el mouse sobre una región para ver el detalle.
Considerando todas aquellas variables relevantes asociadas con la falta de red de apoyo, en este caso, vivir solo, con 1,65 veces las chances, ser soltero, con 1,41, y tener discapacidad, con 1,34, se asocian con una mayor probabilidad de vivir sin ninguna red. Por el contrario, tener internet en el hogar, con 0,46, participar en organizaciones, con 0,56, pertenecer al quintil más alto, con 0,52, y vivir en zona rural, con 0,76, se asocian con una menor probabilidad de no tener red.
El 11,5% de las personas mayores vive en hogares que no conocen a nadie fuera del hogar, pero tres de cada cuatro de ellas sí cuentan con apoyo dentro del hogar. Con la medida «sin red fuera del hogar», vivir solo aparece como protector (OR 0,31), porque quien vive acompañado suele responder «dentro del hogar» en vez de «ambas». Con «sin ninguna red», vivir solo es un factor de riesgo (OR 1,65). El indicador oficial de apoyo de la pobreza multidimensional coincide casi exactamente con «sin red fuera del hogar» (kappa = 0,99), por lo que comparte esta limitación.
Las nueve variables miden en gran medida un mismo fenómeno: qué tan amplia es la red de apoyo del hogar en que vive la persona mayor. Para comprobarlo se ajustó un análisis factorial confirmatorio con estimador WLSMV, apropiado para respuestas dicotómicas, que pone a prueba si las nueve respuestas dependen de un único factor latente. El modelo de un factor muestra un ajuste aceptable, con un CFI de 0,97, un TLI de 0,96 y un SRMR de 0,08, aunque con un RMSEA algo alto, de 0,09. Un análisis factorial exploratorio atribuye un 64% de la variación a un solo factor y, al separar dos, distingue el cuidado del apoyo instrumental, con factores que se correlacionan en 0,72. El modelo confirmatorio de dos factores mejora solo levemente el ajuste, con un CFI de 0,97 y un RMSEA de 0,08.
Además, se ajustó un modelo de teoría de respuesta al ítem, IRT, logístico de dos parámetros, en que la probabilidad de que la persona mayor conozca a alguien fuera del hogar para una situación depende de su nivel de red, representado por θ, según:
P(θ) = 1 / (1 + e−a(θ − b))
Aquí a es la discriminación, es decir, cuánto distingue la situación entre hogares con más y con menos red, y b es la dificultad, es decir, el nivel de red a partir del cual es más probable que el hogar de la persona mayor cuente con ese apoyo. Este modelo ajusta mejor que uno que da el mismo peso a todas las variables, con un AIC de 469.700 frente a 473.073, y entrega un puntaje que correlaciona 0,99 con la simple suma de variables. Por eso el índice de 0 a 9 sugiere ser una medida adecuada. Las variables que mejor distinguen a los hogares son la ayuda con los trámites, con una discriminación de 3,2, y obtener el cuidado en caso de enfermedad, con 3,0, mientras que conseguir trabajo y las reparaciones lo hacen menos, con 1,7 cada una. El apoyo más difícil de tener es conseguir trabajo, con una dificultad de 0,29, seguido de las reparaciones, con 0,01, y el más fácil es que le faciliten un vehículo, con –0,61. La información conjunta de las nueve situaciones muestra que el índice mide con más precisión en los niveles intermedios de tener red, con una confiabilidad sobre 0,90 entre –0,7 y 0,2, y con menos precisión en los extremos.
Información del conjunto de las nueve situaciones y error de medición según el nivel de red del hogar, calculados con los parámetros estimados y suponiendo que el nivel de red tiene distribución normal estándar. Mide con más precisión donde la curva anaranjada es más alta.
Aun así, no todos los hogares de las personas mayores tienen el mismo tipo de red de apoyo. Para identificar los tipos se utilizó un análisis de clases latentes, un modelo de mezcla finita que estima, a partir de las nueve respuestas dicotómicas sobre si el hogar conoce a alguien fuera de ella, un número reducido de perfiles no observados, bajo el supuesto de que dentro de cada perfil las respuestas son independientes entre sí. El modelo se estimó por máxima verosimilitud con el algoritmo EM, con diez inicios aleatorios para evitar soluciones locales, y se compararon soluciones de una a seis clases. El criterio de información bayesiano, BIC, es iterativo y pasa de 479.318 con dos clases a 446.265 con seis, mientras que la entropía, que mide la nitidez con que se clasifica a los hogares, baja de 0,88 a 0,76. Por eso se retuvo la solución de seis perfiles, el máximo evaluado, que se interpreta como una descripción y no como categorías rígidas. Cada hogar se asignó a su perfil más probable, y los porcentajes se estimaron con el diseño muestral complejo.
El perfil más frecuente es la red completa, con un 29,3%, seguido de una red amplia que solo no tiene presente la ayuda en reparaciones y en conseguir trabajo, con un 23,2%. Un 18,5% no cuenta con nadie fuera del hogar en casi ninguna situación. Hay además dos perfiles que se complementan: un 11,3% con una probabilidad de apoyo de 0,98 en el cuidado en caso de enfermedad y de 0,80 en el cuidado de niños o dependientes, y poco más, y un 4,1% con apoyo en casi todo salvo el cuidado, donde la probabilidad no supera 0,23. Esa separación entre cuidado y apoyo instrumental coincide con la solución de dos factores del análisis factorial, cuyos factores se correlacionan en 0,72.
Perfiles de red de apoyo fuera del hogar de las personas mayores
Probabilidad de que el hogar cuente con alguien fuera del hogar para cada situación, según el perfil de red. Los perfiles se numeran de menor a mayor apoyo externo promedio. Pasa el mouse sobre un punto o una celda para ver el valor.
| Perfil | Personas mayores | Situaciones promedio | Cómo es el apoyo fuera del hogar |
|---|---|---|---|
| ■ 1. Persona mayor sin ayuda fuera del hogar | 18,5% | 0,4 | Casi nadie fuera del hogar, en ninguna situación. |
| ■ 2. Persona mayor con ayuda parcial fuera del hogar | 13,6% | 3,0 | Algo en vehículo, dinero y trámites; casi nada en cuidado. |
| ■ 3. Persona mayor con ayuda solo en cuidado | 11,3% | 3,6 | Apoyo en cuidado de enfermedad y de niños o dependientes; poco en el resto. |
| ■ 4. Persona mayor sin ayuda de cuidado fuera del hogar | 4,1% | 5,9 | Apoyo en casi todo salvo el cuidado. |
| ■ 5. Persona mayor con red amplia de ayuda | 23,2% | 6,2 | Apoyo en casi todo, salvo reparaciones y conseguir trabajo. |
| ■ 6. Persona mayor con red completa de ayuda | 29,3% | 8,7 | Apoyo en prácticamente todas las situaciones. |
Vivir en un hogar sin ninguna red se asocia con más necesidades no cubiertas, incluso comparando personas parecidas en edad, sexo, zona, convivencia, situación conyugal, ingresos, educación y dependencia. Entre las personas mayores dependientes, un 20,8% de quienes viven sin ninguna red no recibe ayuda permanente de nadie, frente a un 11,0% de quienes tienen red solo dentro del hogar y un 11,0% de quienes tienen red fuera. Contar con red fuera del hogar reduce las chances de no recibir ayuda permanente, con un OR de 0,47, y las de no recibir ayuda de alguien externo, con un OR de 0,39.
En el conjunto de las personas mayores, tener red fuera del hogar se asocia con menos chances de inseguridad alimentaria severa, con un OR de 0,53, y tener red solo dentro del hogar, con un OR de 0,62. Para los problemas de atención en salud no hay una diferencia significativa según la situación de red, pero cada situación adicional en que el hogar conoce a alguien fuera reduce un 5% las chances de tener problemas, con un OR de 0,95.
Elaboración propia con datos de la Encuesta CASEN 2024, Ministerio de Desarrollo Social y Familia. Contornos regionales: cartografía del Censo 2024 (INE), simplificada.